No todos los proyectos nacen de la voluntad de hacer algo espectacular. A veces, el punto de partida es mucho más sencillo y honesto: una familia que vive en un espacio que se les ha quedado pequeño, con ganas de mejorarlo sin gastar más de lo necesario. Así llegó este encargo: un apartamento en Gavà, en una urbanización tranquila cerca de la playa, donde una pareja joven con dos hijos quería dar un aire más actual a su vivienda sin acometer una reforma integral.
El planteamiento fue claro desde el principio. A medio plazo, la intención era mudarse a una casa más grande. Así que la inversión tenía que ser inteligente: mejorar la calidad del día a día sin hipotecar el futuro. Con ese criterio sobre la mesa, el proyecto se centró en el diseño de la cocina, la decoración de la zona pública —recibidor, sala de estar y comedor— y el dormitorio principal.
Diseño y render de cocinas: encajar todo sin que nada sobre
La cocina fue, sin duda, la pieza más exigente del proyecto. Los clientes tenían necesidades muy concretas: máximo almacenaje, electrodomésticos integrados, encimera amplia y conexión visual con el salón. Y una más: conservar la barra de desayuno. Originalmente era un simple estante de 30 cm de profundidad, poco más que un apoyo. El reto fue transformarla en un elemento realmente útil, con una profundidad que permitiera usarla como zona de trabajo y de desayuno para toda la familia. Todo eso en una cocina de forma alargada que no admitía demasiadas licencias.
La solución fue un diseño completamente a medida, aprovechando cada centímetro de la pared. El mobiliario en verde grisáceo aporta ese toque actual que buscaban, sin resultar recargada. Los armarios llegan hasta el techo, integrando el microondas y el horno en columna para liberar encimera. Y la conexión con la galería, donde está el lavadero, permite que la luz natural entre y bañe el espacio de forma agradable.



El resto de la vivienda: decisiones pequeñas, cambios grandes
En la zona pública, el reto fue similar: encajar las necesidades de una familia de cuatro sin que el espacio pareciera abarrotado. Una mesa de comedor más compacta para dar fluidez al paso, un armario a medida en el recibidor para mantener el orden desde la entrada, y una selección de mobiliario y elementos decorativos que aportaran calidez sin restar amplitud. El suelo de madera clara, los tonos neutros y las lámparas colgantes sobre el comedor hacen el resto.


El dormitorio principal fue la apuesta más atrevida. La pared revestida con papel pintado azul marino efecto lino da un carácter y una personalidad que contrastan con la serenidad del resto de la vivienda. Es un guiño de personalidad en un proyecto que, por lo demás, apuesta por la discreción.


En todos los espacios, los renders jugaron el mismo papel: traducir las ideas en imágenes comprensibles, permitir ajustes antes de ejecutar y dar a los clientes la seguridad de que lo que imaginaban era lo que iban a tener.
A veces, vivir mejor no depende de cuánto se invierte, sino de cuánto se piensa antes de actuar. Si tienes una vivienda que necesita una vuelta de tuerca y no sabes por dónde empezar, cuéntamelo aquí. Juntos encontraremos la solución que encaja con tu espacio, tus necesidades y tu presupuesto.
